¿Qué es la ansiedad desde mi perspectiva? Una valiosa herramienta que tiene el cerebro humano para ponernos a salvo en situaciones límite, pero que se convierte en una pesadilla cuando el cerebro sigue dando las mismas respuestas sin motivo. Tratar los miedos, sobre todo los de los niños, me chifla, porque es algo tan sencillo y tan gratificante... También trato casos de depresión, obsesiones e inseguridad. Me encantan los retos y resolver problemas que parecían crónicos.

Como te decía,  considero la ansiedad como una extraordinaria herramienta que tiene el ser humano (y, por cierto, también los animales), que se activa en el momento en que nuestro cerebro considera que existe un peligro real para mantener la vida. Los síntomas de la ansiedad hacen que haya una respuesta automática de todo nuestro sistema nervioso con la finalidad de ponernos a salvo.   Así como el animal huye del peligro o se enfrenta a él en cuanto lo detecta, los seres humanos respondemos de la misma manera, seguimos teniendo respuestas bastante primarias... Nuestro sistema límbico creo que tiene algo que ver con esto... sudoración, taquicardia, palpitaciones, un nudo en el estómago, falta de aire, la cabeza que se embota... buff, hay mas de cuarenta síntomas relacionados con la ansiedad.

Pero, ¿qué ocurre cuando nuestro cerebro codifica algo neutro como un peligro real? Lo que ocurre es que el cerebro envía los mismos síntomas de ansiedad, esto es, de huída o de evitación, como si el peligro fuera evidente.  También puede ocurrir que ante una situación de peligro real, nuestro cerebro envíe ansiedad, pero siga enviándola también una vez acabado el peligro. Esto ocurre muchas veces en el denominado Trastorno por estrés postraumático.

Nuestro cerebro tiene una característica muy importante. Cuando algo para él tiene una especial importancia, es decir, cuando se produce una respuesta emocional, sea buena o mala, el cerebro tiende a repetir esa misma respuesta ante el mismo estímulo. Algo parecido conocemos en PNL como "anclaje".  Un anclaje es una respuesta automática asociada a un estímulo neutro, que se dispara ante la sola presencia del estímulo (si Paulov levantara la cabeza se asombraría de lo mucho que sabemos) Por ejemplo, las canciones o los olores son anclajes muy poderosos: olemos un perfume u oímos una canción y despiertan en nosotros recuerdos y emociones olvidadas desde hace muchos años, aquella primera novia, nuestro primer día de colegio, las famosas magdalenas de Proust... Ummm, que recuerdos...

La ansiedad funciona a través de anclajes negativos. Nos quedamos "enganchados" en respuestas automáticas asociadas al estímulo supuesta o realmente ansiógeno. Pero es que el cerebro tiene otra característica todavía más importante, para bien y para mal. Si no nos quitamos algo de la cabeza, el cerebro comienza a generalizar el estímulo a estímulos parecidos, en el significado, en la forma, en el simbolismo, en lo que sea. Cada vez hay más estímulos que provocan la misma reacción de ansiedad. Es la sensación que tiene la persona atrapada por un proceso de ansiedad, que cada vez hay más cosas, situaciones, contextos, que provocan respuestas de ansiedad. A veces la ansiedad se va a cumulando hasta que estalla en lo que llamamos crisis de ansiedad o de angustia

Así como la ansiedad tiene relación con miedos de futuro (¿"y si me pasa tal cosa?"), la depresión está relacionada con culpas del pasado.
Sobre la ansiedad
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Tipos de Ansiedad





Crisis de angustia (panic attack)

Aparición temporal y aislada de miedo o malestar intensos, acompañada de cuatro (o más) de los siguientes síntomas, que se inician bruscamente y alcanzan su máxima expresión en los primeros 10 min:

    Palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardíaca
    Sudoración
    Temblores o sacudidas
    Sensación de ahogo o falta de aliento
    Sensación de atragantarse
    Opresión o malestar torácico
    Náuseas o molestias abdominales
    Inestabilidad, mareo o desmayo
    Desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (estar separado de uno mismo)
    Miedo a perder el control o volverse loco
    Miedo a morir
    Parestesias (sensación de entumecimiento u hormigueo)
    Escalofríos o sofocaciones











Agorafobia

    Aparición de ansiedad al encontrarse en lugares o situaciones donde escapar puede resultar difícil (o embarazoso) o donde, en el caso de aparecer una crisis de angustia inesperada o más o menos relacionada con una situación, o bien síntomas similares a la angustia, puede no disponerse de ayuda. Los temores agorafóbicos suelen estar relacionados con un conjunto de situaciones características, entre las que se incluyen estar solo fuera de casa; mezclarse con la gente o hacer cola; pasar por un puente, o viajar en autobús, tren o automóvil.
    Estas situaciones se evitan (p. ej., se limita el número de viajes), se resisten a costa de un malestar o ansiedad significativos por temor a que aparezca una crisis de angustia o síntomas similares a la angustia, o se hace indispensable la presencia de un conocido para soportarlas.
    Esta ansiedad o comportamiento de evitación no puede explicarse mejor por la presencia de otro trastorno mental como fobia social (p. ej., evitación limitada a situaciones sociales por miedo a ruborizarse), fobia específica (p. ej., evitación limitada a situaciones aisladas como los ascensores), trastorno obsesivo-compulsivo (p. ej., evitación de todo lo que pueda ensuciar en un individuo con ideas obsesivas de contaminación), trastorno por estrés postraumático (p. ej., evitación de estímulos relacionados con una situación altamente estresante o traumática) o trastorno de ansiedad por separación (p. ej., evitación de abandonar el hogar o la familia).

Angustia sin agorafobia

A. Se cumplen 1 y 2:

    Crisis de angustia inesperadas recidivantes
    Al menos una de las crisis se ha seguido durante 1 mes (o más) de uno (o más) de los siguientes síntomas:

        inquietud persistente ante la posibilidad de tener más crisis
        preocupación por las implicaciones de la crisis o sus consecuencias (por ej., perder el control, sufrir un infarto de miocardio, "volverse loco")
        cambio significativo del comportamiento relacionado con las crisis

B. Ausencia de agorafobia.

C. Las crisis de angustia no se deben a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., drogas, fármacos) o una enfermedad médica (p. ej., hipertiroidismo).

D. Las crisis de angustia no pueden explicarse mejor por la presencia de otro trastorno mental, como por ejemplo fobia social (p. ej., aparecen al exponerse a situaciones sociales temidas), fobia específica (p. ej., el exponerse a situaciones fóbicas específicas), trastorno obsesivo-compulsivo (p. ej., al exponerse a la suciedad cuando la obsesión versa sobre el tema de la contaminación), trastorno por estrés postraumático (p. ej., en respuesta a estímulos asociados a situaciones altamente estresantes), o trastorno por ansiedad de separación (p. ej., al estar lejos de casa o de los seres queridos).
Angustia con agorafobia

A. Se cumplen 1 y 2:

    Crisis de angustia inesperadas recidivantes
    Al menos una de las crisis se ha seguido durante 1 mes (o más) de uno (o más) de los siguientes síntomas:

        Inquietud persistente por la posibilidad de tener más crisis
        Preocupación por las implicaciones de la crisis o sus consecuencias (por ej., perder el control, sufrir un infarto de miocardio, "volverse loco")
        Cambio significativo del comportamiento relacionado con las crisis

B. Presencia de agorafobia.

C. Las crisis de angustia no se deben a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., drogas, fármacos) o una enfermedad médica (p. ej., hipertiroidismo).

D. Las crisis de angustia no pueden explicarse mejor por la presencia de otro trastorno mental, como por ejemplo fobia social (p. ej., aparecen al exponerse a situaciones sociales temidas), fobia específica (p. ej., el exponerse a situaciones fóbicas específicas), trastorno obsesivo-compulsivo (p. ej., al exponerse a la suciedad cuando la obsesión versa sobre el tema de la contaminación), trastorno por estrés postraumático (p. ej., en respuesta a estímulos asociados a situaciones altamente estresantes), o trastorno por ansiedad por separación (p. ej., al estar lejos de casa o de los seres queridos).
Agorafobia sin historia de trastorno de angustia

A. Aparición de agorafobia en relación con el temor de desarrollar síntomas similares a la angustia (p. ej., mareos o diarrea).

B. Nunca se han cumplido los criterios diagnósticos del trastorno de angustia.

C. El trastorno no se debe a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (drogas, fármacos) o de una enfermedad médica.

D. Si el individuo presenta una enfermedad médica, el temor descrito en el Criterio A es claramente excesivo en comparación con el habitualmente asociado a la enfermedad médica.
Fobia específica

A. Temor acusado y persistente que es excesivo o irracional, desencadenado por la presencia o anticipación de un objeto o situación específicos (p. ej., volar, precipicios, animales, administración de inyecciones, visión de sangre).

B. La exposición al estímulo fóbico provoca casi invariablemente una respuesta inmediata de ansiedad, que puede tomar la forma de una crisis de angustia situacional o más o menos relacionada con una situación determinada. Nota: En los niños la ansiedad puede traducirse en lloros, berrinches, inhibición o abrazos.

C. La persona reconoce que este miedo es excesivo o irracional. Nota: En los niños este reconocimiento puede faltar.

D. La(s) situación(es) fóbica(s) se evitan o se soportan a costa de una intensa ansiedad o malestar.

E. Los comportamientos de evitación, la anticipación ansiosa, o el malestar provocados por la(s) situación(es) temida(s) interfieren acusadamente con la rutina normal de la persona, con las relaciones laborales (o académicas) o sociales, o bien provocan un malestar clínicamente significativo.

F. En los menores de 18 años la duración de estos síntomas debe haber sido de 6 meses como mínimo.

G. La ansiedad, las crisis de angustia o los comportamientos de evitación fóbica asociados a objetos o situaciones específicos no pueden explicarse mejor por la presencia de otro trastorno mental, por ejemplo, un trastorno obsesivo-compulsivo (p. ej., miedo a la suciedad en un individuo con ideas obsesivas de contaminación), trastorno por estrés postraumático (p. ej., evitación de estímulos relacionados con un acontecimiento altamente estresante), trastorno de ansiedad por separación (p. ej., evitación de ir a la escuela), fobia social (p. ej., evitación de situaciones sociales por miedo a que resulten embarazosas), trastorno de angustia con agorafobia, o agorafobia sin historia de trastorno de angustia.
Fobia social

A. Temor acusado y persistente por una o más situaciones sociales o actuaciones en público en las que el sujeto se ve expuesto a personas que no pertenecen al ámbito familiar o a la posible evaluación por parte de los demás. El individuo teme actuar de un modo (o mostrar síntomas de ansiedad) que sea humillante o embarazoso. Nota: En los niños es necesario haber demostrado que sus capacidades para relacionarse socialmente con sus familiares son normales y han existido siempre, y que la ansiedad social aparece en las reuniones con individuos de su misma edad y no sólo en cualquier interrelación con un adulto.

B. La exposición a las situaciones sociales temidas provoca casi invariablemente una respuesta inmediata de ansiedad, que puede tomar la forma de una crisis de angustia situacional o más o menos relacionada con una situación. Nota: En los niños la ansiedad puede traducirse en lloros, berrinches, inhibición o retraimiento en situaciones sociales donde los asistentes no pertenecen al marco familiar.

C. El individuo reconoce que este temor es excesivo o irracional. Nota: En los niños puede faltar este reconocimiento.

D. Las situaciones sociales o actuaciones en público temidas se evitan o bien se experimentan con ansiedad o malestar intensos.

E. Los comportamientos de evitación, la anticipación ansiosa, o el malestar que aparece en la(s) situación(es) social(es) o actuación(es) en público temida(s) interfieren acusadamente con la rutina normal del individuo, con sus relaciones laborales (o académicas) o sociales, o bien producen un malestar clínicamente significativo.

F. En los individuos menores de 18 años la duración del cuadro sintomático debe prolongarse como mínimo 6 meses.

G. El miedo o el comportamiento de evitación no se deben a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., drogas, fármacos) o de una enfermedad médica y no pueden explicarse mejor por la presencia de otro trastorno metal (p. ej., trastorno de angustia con o sin agorafobia, trastorno de ansiedad por separación, trastorno dismórfico corporal, un trastorno generalizado del desarrollo o trastorno esquizoide de la personalidad).

H. Si hay una enfermedad médica u otro trastorno mental, el temor descrito en el Criterio A no se relaciona con estos procesos (p. ej., el miedo no es debido a la tartamudez, a los temblores de la enfermedad de Parkinson o a la exhibición de conductas alimentarias anormales en la anorexia nerviosa o en la bulimia nerviosa).











Trastorno obsesivo-compulsivo

A. Se cumple para las obsesiones y las compulsiones:

Las obsesiones se definen por 1, 2, 3 y 4:

    Pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes que se experimentan en algún momento del trastorno como intrusos e inapropiados, y causan ansiedad o malestar significativos
    Los pensamientos, impulsos o imágenes no se reducen a simples preocupaciones excesivas sobre problemas de la vida real
    La persona intenta ignorar o suprimir estos pensamientos, impulsos o imágenes, o bien intenta neutralizarlos mediante otros pensamientos o actos
    La persona reconoce que estos pensamientos, impulsos o imágenes obsesivos son el producto de su mente (y no vienen impuestos como en la inserción del pensamiento)

Las compulsiones se definen por 1 y 2:

    Comportamientos (p. ej., lavado de manos, puesta en orden de objetos, comprobaciones) o actos mentales (p. ej., rezar, contar o repetir palabras en silencio) de carácter repetitivo, que el individuo se ve obligado a realizar en respuesta a una obsesión o con arreglo a ciertas reglas que debe seguir estrictamente
    El objetivo de estos comportamientos u operaciones mentales es la prevención o reducción del malestar o la prevención de algún acontecimiento o situación negativos; sin embargo, estos comportamientos u operaciones mentales o bien no están conectados de forma realista con aquello que pretenden neutralizar o prevenir o bien resultan claramente excesivos

B. En algún momento del curso del trastorno la persona ha reconocido que estas obsesiones o compulsiones resultan excesivas o irracionales. Nota: Este punto no es aplicable en los niños.

C. Las obsesiones o compulsiones provocan un malestar clínico significativo, representan una pérdida de tiempo (suponen más de 1 hora al día) o interfieren marcadamente con la rutina diaria del individuo, sus relaciones laborales (o académicas) o su vida social.

D. Si hay otro trastorno, el contenido de las obsesiones o compulsiones no se limita a él (p. ej., preocupaciones por la comida en un trastorno alimentario, arranque de cabellos en la tricotilomanía, inquietud por la propia apariencia en el trastorno dismórfico corporal, preocupación por las drogas en un trastorno por consumo de sustancias, preocupación por estar padeciendo una grave enfermedad en la hipocondría, preocupación por las necesidades o fantasías sexuales en una parafilia o sentimientos repetitivos de culpabilidad en el trastorno depresivo mayor).

E. El trastorno no se debe a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., drogas, fármacos) o de una enfermedad médica.











Trastorno por estrés postraumático

A. La persona ha estado expuesta a un acontecimiento traumático en el que han existido 1 y 2:

    La persona ha experimentado, presenciado o le han explicado uno (o más) acontecimientos caracterizados por muertes o amenazas para su integridad física o la de los demás
    La persona ha respondido con un temor, una desesperanza o un horror intensos. Nota: En los niños estas respuestas pueden expresarse en comportamientos desestructurados o agitados

B. El acontecimiento traumático es reexperimentado persistentemente a través de una (o más) de las siguientes formas:

    Recuerdos del acontecimiento recurrentes e intrusos que provocan malestar y en los que se incluyen imágenes, pensamientos o percepciones. Nota: En los niños pequeños esto puede expresarse en juegos repetitivos donde aparecen temas o aspectos característicos del trauma
    Sueños de carácter recurrente sobre el acontecimiento, que producen malestar. Nota: En los niños puede haber sueños terroríficos de contenido irreconocible
    El individuo actúa o tiene la sensación de que el acontecimiento traumático está ocurriendo (se incluye la sensación de estar reviviendo la experiencia, ilusiones, alucinaciones y episodios disociativos de flashback, incluso los que aparecen al despertarse o al intoxicarse). Nota: Los niños pequeños pueden reescenificar el acontecimiento traumático específico
    Malestar psicológico intenso al exponerse a estímulos internos o externos que simbolizan o recuerdan un aspecto del acontecimiento traumático
    Respuestas fisiológicas al exponerse a estímulos internos o externos que simbolizan o recuerdan un aspecto del acontecimiento traumático

C. Evitación persistente de estímulos asociados al trauma y embotamiento de la reactividad general del individuo (ausente antes del trauma), tal y como indican tres (o más) de los siguientes síntomas:

    Esfuerzos para evitar pensamientos, sentimientos o conversaciones sobre el suceso traumático
    Esfuerzos para evitar actividades, lugares o personas que motivan recuerdos del trauma
    Incapacidad para recordar un aspecto importante del trauma
    Reducción acusada del interés o la participación en actividades significativas
    Sensación de desapego o enajenación frente a los demás
    Restricción de la vida afectiva (p. ej., incapacidad para tener sentimientos de amor
    Sensación de un futuro desolador (p. ej., no espera obtener un empleo, casarse, formar una familia o, en definitiva, llevar una vida normal)

D. Síntomas persistentes de aumento de la activación (arousal) (ausente antes del trauma), tal y como indican dos (o más) de los siguientes síntomas:

    Dificultades para conciliar o mantener el sueño
    Irritabilidad o ataques de ira
    Dificultades para concentrarse
    Hipervigilancia
    Respuestas exageradas de sobresalto

E. Estas alteraciones (síntomas de los Criterios B, C y D) se prolongan más de 1 mes.

F. Estas alteraciones provocan malestar clínico significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.











Trastorno por estrés agudo

A. La persona ha estado expuesta a un acontecimiento traumático en el que han existido 1 y 2:

    La persona ha experimentado, presenciado o le han explicado uno (o más) acontecimientos caracterizados por muertes o amenazas para su integridad física o la de los demás
    La persona ha respondido con un temor, una desesperanza o un horror intensos

B. Durante o después del acontecimiento traumático, el individuo presenta tres (o más) de los siguientes síntomas disociativos:

    Sensación subjetiva de embotamiento, desapego o ausencia de reactividad emocional
    Reducción del conocimiento de su entorno (p. ej., estar aturdido)
    Desrealización
    Despersonalización
    Amnesia disociativa (p. ej., incapacidad para recordar un aspecto importante del trauma)

C. El acontecimiento traumático es reexperimentado persistentemente en al menos una de estas formas: imágenes, pensamientos, sueños, ilusiones, episodios de flashback recurrentes o sensación de estar reviviendo la experiencia, y malestar al exponerse a objetos o situaciones que recuerdan el acontecimiento traumático.

D. Evitación acusada de estímulos que recuerdan el trauma (p. ej., pensamientos, sentimientos, conversaciones, actividades, lugares, personas).

E. Síntomas acusados de ansiedad o aumento de la activación (arousal) (p. ej., dificultades para dormir, irritabilidad, mala concentración, hipervigilancia, respuestas exageradas de sobresalto, inquietud motora).

F. Estas alteraciones provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo, o interfieren de forma notable con su capacidad para llevar a cabo tareas indispensables, por ejemplo, obtener la ayuda o los recursos humanos necesarios explicando el acontecimiento traumático a los miembros de su familia.

G. Estas alteraciones duran un mínimo de 2 días y un máximo de 4 semanas, y aparecen en el primer mes que sigue al acontecimiento traumático.

H. Estas alteraciones no se deben a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., drogas, fármacos) o a una enfermedad médica, no se explican mejor por la presencia de un trastorno psicótico breve.












Trastorno de ansiedad generalizada

A. Ansiedad y preocupación excesivas (expectación aprensiva) sobre una amplia gama de acontecimientos o actividades (como el rendimiento laboral o escolar), que se prolongan más de 6 meses.

B. Al individuo le resulta difícil controlar este estado de constante preocupación.

C. La ansiedad y preocupación se asocian a tres (o más) de los seis síntomas siguientes (algunos de los cuales han persistido más de 6 meses). Nota: En los niños sólo se requiere uno de estos síntomas:

    Inquietud o impaciencia
    Fatigabilidad fácil
    Dificultad para concentrarse o tener la mente en blanco
    Irritabilidad
    Tensión muscular
    Alteraciones del sueño (dificultad para conciliar o mantener el sueño, o sensación al despertarse de sueño no reparador)

D. El centro de la ansiedad y de la preocupación no se limita a los síntomas de un trastorno; por ejemplo, la ansiedad o preocupación no hacen referencia a la posibilidad de presentar una crisis de angustia (como en el trastorno de angustia), pasarlo mal en público (como en la fobia social), contraer una enfermedad (como en el trastorno obsesivo-compulsivo), estar lejos de casa o de los seres queridos (como en el trastorno de ansiedad por separación), engordar (como en la anorexia nerviosa), tener quejas de múltiples síntomas físicos (como en el trastorno de somatización) o padecer una enfermedad grave (como en la hipocondría), y la ansiedad y la preocupación no aparecen exclusivamente en el transcurso de un trastorno por estrés postraumático.

E. La ansiedad, la preocupación o los síntomas físicos provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.

F. Estas alteraciones no se deben a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., drogas, fármacos) o a una enfermedad médica (p. ej., hipertiroidismo) y no aparecen exclusivamente en el transcurso de un trastorno del estado de ánimo, un trastorno psicótico o un trastorno generalizado del desarrollo.


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Crisis de Ansiedad





Este miedo intenso se acompaña de alguno de los síntomas somáticos o cognoscitivos de la ansiedad (palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardiaca, sudoración, temblores o sacudidas, sensación de ahogo o falta de aliento, sensación de atragantarse, opresión o malestar torácico, náuseas o molestias abdominales, inestabilidad, mareo o desmayo, sensación de desrealización -irrealidad- o despersonalización -estar separado de uno mismo-, miedo a perder el control o a volverse loco, miedo a morir, parestesias -entumecimiento u hormigueo- y escalofrios o sofocaciones).

La crisis se inicia de forma brusca y alcanza su máxima expresión con rapidez (habitualmente en diez minutos o menos), acompañándose a menudo de una sensación de peligro o de muerte inminente y de una urgente necesidad de escapar. En la jerga psicológica le llamamos "pseudoangor", es decir, falsa angina de pecho, ya que sus síntomas son muy parecidos y llena de personas con esta dolencia las consultas de urgencia de los hospitales. Como la mayor parte de estas personas acuden a urgencias de los hospitales, el tratamiento más común es la utilización de psicofármacos, sobre todo ansiolíticos, que calman los síntomas, pero alargan sufrimiento.

Para el psicoanálisis se trata de un trastorno de las relaciones padres-hijo. Otto Rank decía que se debe al trauma del nacimiento guardado en el inconsciente. Sullivan afirmaba que era la madre quien trasmitía la ansiedad al hijo. Desde la psicología cognitiva decimos otras cosas.

La verdad es que no es fácil tener un ataque de pánico si uno no sabe exactamente cómo producirlo, pero existen muchas personas que han aprendido rápidamente la técnica y se han convertido en verdaderos expertos, llenando su vida de miedos y malestar. Esto les lleva a orientar toda su vida a evitar que vuelva a ocurrir, a tener miedo al miedo y provocar, así, nuevos ataques. Las crisis de angustia suelen ser recurrentes ya que esas personas tienen tendencia a malinterpretar las señales fisiológicas normales que continuamente nos está enviando nuestro cuerpo. Nuestro cuerpo está vivo, la sangre circula, los pelos crecen, los órganos mantienen una actividad casi continua... Y eso hace que permanentemente tengamos sensaciones corporales: nos pica y nos rascamos, tenemos un pinchazo y nos cambiamos de postura, notamos un hormigueo y desentumecemos esa zona. Las personas que han tenido una crisis de angustia no hacen eso; si les pica se dedican a observar la picazón, si tienen un pinchazo comienzan a pensar en lo peor, si tienen un hormigueo se centran en él, por lo que los síntomas van aumentando y aumentando... hasta que se hacen insoportables.

¿Cómo es la estrategia típica de una crisis de angustia? Suele ser algo parecido a esto:

Adi "La última vez que me pasó tuve estos mismos síntomas"

K. La persona escanea todo su cuerpo buscando síntomas que le confirmen el ataque

Adi "ya empieza, ya estoy como siempre..."

Se inicia un bucle Adi-->K-->Adi-->K-->…

El tratamiento de la crisis de angustia con PNL se inicia cambiando esta estrategia. Podemos comenzar examinando las características del mensaje auditivo e introduciendo y automatizando un cambio en las submodalidades. En segundo lugar, establecemos un autoanclaje, le enseñamos a la persona a crear un anclaje con la sensación contraria a la que siente cuando la crisis (generalmente tranquilidad, seguridad), de tal forma que pueda dispararlo en cuanto note los primeros síntomas. Este anclaje no sólo corta ese ataque en concreto, sino que cortará la conexión psicofisiológica entre el estímulo desencadenante del ataque y la respuesta emocional. Algunas veces enseñamos técnicas de relajación con un anclaje asociado, con la doble finalidad de que la persona pueda disparar el anclaje de relajación al primer síntoma que note y, en segundo lugar, para que ocupe su tiempo haciendo ejercicios de relajación. Mientras piensa en una cosa, no puede pensar en la otra.

Si existen sensaciones psicosomáticas (bola en el estómago o en la nuca, etc.) cortamos esas sensaciones haciendo un desplazamiento de sensaciones, sacándolas fuera y eliminándolas. Otras veces es necesario reestructurar su Línea del Tiempo, alejando el pasado o el futuro. La utilización de metáforas es siempre algo muy adecuado y en la mayor parte de las ocasiones trabajamos en trance ligero. Y, por supuesto, siempre hacemos un puente hacia el futuro.

No existen dos casos iguales y hay que buscar la metodología apropiada para cada persona.










ESTRÉS POSTTRAUMÁTICO

También puede ocurrir tras ser testigo de accidentes, muertes o personas heridas o que haya supuesto una amenaza para la vida de otras personas. La respuesta del sujeto a este hecho incluye temor, desesperanza y horrores intensos y se lo presenta como una continua reexperimentación persistente del acontecimiento traumático y de evitación a los estímulos asociados a este acontecimiento.

Entre los acontecimientos traumáticos se puede encontrar la guerra, ataques personales violentos, secuestros, torturas, desastres naturales o provocados, accidentes automovilísticos, diagnósticos de enfermedades potencialmente mortales, actos terroristas. Este acontecimiento traumático se puede reexperimentar (flash back) de varias maneras. Normalmente, la persona tiene recuerdos recurrentes e intrusos o pesadillas en las que el acontecimiento vuelve a suceder. A veces se producen fenómenos disociativos o amnesia emocional. Cuando hay algún estímulo que recuerda el suceso (aniversario, pasar por el mismo lugar, condiciones meteorológicas similares, etc) la persona vuelve a incrementar los síntomas. El individuo suele hacer esfuerzos constantes por alejar de su mente el acontecimiento sin conseguirlo. El estrés postraumático hay que tratarlo cuando dura más de un mes.

Connirae y Steve Andreas mencionan un método para la cura rápida de fobias, trauma y abuso ("Corazón de la Mente", página 71). Este método de los Andreas es demasiado lento, por lo que proponemos otro mucho más rápido (10-20 minutos) y que ha demostrado su efectividad en múltiples ocasiones.

    Busque una experiencia en la que se haya sentido mal en relación con algún suceso, pero sobre el que haya podido sobreponerse y recuperarse. Cuando encuentre esa situación, se miran las submodalidades y se comprueba que ya no hay una respuesta negativa en el presente.
    Sitúe la experiencias traumática en su Línea del Tiempo, en el pasado.
    Pídale a su inconsciente que vuelva hacia atrás en el tiempo y reviva la experiencia negativa de forma asociada, desde el principio, y que, al mismo tiempo, añada las submodalidades del punto 1 hasta que sean similares. Pídale al inconsciente que le informe del momento en que lo haya conseguido. La mayoría de las personas suelen decir que la experiencia negativa se ha hecho pequeña, o que ya no siente lo mismo o que ahora parece ridícula...
    Busque una experiencia positiva en la que se sintió verdaderamente bien, y mire las submodalidades. Compruebe sus reacciones en el presente.
    Pídele al inconsciente que sitúe todas sus experiencias positivas en una línea frente a usted y cuando lo haya hecho pídale al inconsciente que viva a través esas experiencias positivas, asociado, desde el nacimiento hasta el presente y, al mismo tiempo, añada las submodalidades del punto 4. Cuando lo haya hecho, pregúntese cómo se siente. Frecuentemente las personas dicen que se sienten muy bien , relajadas, tranquilas.
    Haga un puente hacia el futuro.

No suele haber problemas cuando se trabaja con las experiencias negativas. A veces, sin embargo, se presentan problemas o hay reacciones curiosas trabajando con las experiencias positivas. Hay personas que no admiten haber tenido nunca esa sensación de bienestar o reaccionan con ansiedad ante la posibilidad de tener que buscar en su memoria alguna experiencia positiva. En este caso hay que desbloquear primero esta situación, haciendo, por ejemplo, una integración de partes. (En la revista electrónica ¡Chasquido! hay muchos artículos en los que se explica cómo hacerlo)

Algunas veces no es suficiente con neutralizar la experiencia negativa del pasado, ya que siguen existiendo sentimientos que se produjeron a partir de la experiencia y que continúan influyendo. En estos casos hay que seguir trabajando estos sentimientos utilizando otras herramientas apropiadas.
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